
Los Fondos Europeos, aplicables en muy distinto ámbito de la economía, han sido, sin duda, grandes contribuidores en el antiguo " milagro español" así como en el papel de las Comunidades Autónomas que han gestionado estos Fondos.
Los Fondos han ayudado, pero también han hecho daño, pues es bien sabido que la cultura de la innovación y de asumir riesgos, necesarios para la actividad empresarial, no son muy amigas de la cultura que se puede llegar a construir a partir de la Ayuda (en letras mayúsculas). Hemos sido testigos, y no seremos los únicos, de conversaciones donde algunas personas del sector explican como una u otra inversión se les ha financiado hasta en un 90%, y como pueden tener a una persona para exportar gracias a una ayuda, y como a las Ferias se va con ayuda, y como el material comercial se prepara con ayudas...
También hemos sido testigos, como no, de bodegas que han cambiado para mucho mejor gracias al buen uso de ayudas. El incremento de competitividad es evidente y la ayuda sirve perfectamente a su función.
De cosas que hemos visto recientemente, nos ha llamado la atención una actuación promoción conjunta entre productos de 3 países: Italia, Francia y Portugal para vino, queso y jamón, con e centro de la atención basado en el origen. Iniciativas de este tipo son muy interesantes para asociar una marca a otras de prestigio.
Desde hace un año el mayor área de ayuda se dirige en el vino a actuaciones en países no comunitarios. Un ejemplo de aplicación en Rioja nos habla de 41 iniciativas y de más de 8 millones de Euros.... Este tipo de programas subvencionados, de cuantía realmente importante, deberán dar lugar a una mejora competitivad de los vinos españoles en países que han de crecer mucho en su consumo en las próximas generaciones. Esperemos que su uso sea efectivo, y que no se trate en muchas ocasiones de una simple caza de la subvención, sino de un uso verdadero para la mejora empresarial.